Cerca de 40 compradores denunciaron haber pagado total o parcialmente teléfonos iPhone que no fueron entregados. El perjuicio económico estimado se ubica entre 60.000 y 80.000 dólares y la Justicia investiga la operatoria.
Lo que comenzó con reclamos individuales terminó convirtiéndose en una investigación que ya reúne a cerca de 40 damnificados en Bahía Blanca. Todos tienen un punto en común: aseguran haber pagado total o parcialmente teléfonos iPhone que posteriormente no recibieron.
Las denuncias se concentran en operaciones realizadas con el comercio Great Phones, que funcionaba en Zelarrayán 179. Los compradores relataron pagos en efectivo, señas y transferencias realizadas con la expectativa de recibir los equipos en fechas previamente acordadas.
Pagos adelantados y fechas que no se cumplieron
Según las presentaciones realizadas, algunos clientes habían abonado la totalidad del teléfono y otros habían entregado importantes anticipos. En determinados casos también existían documentos donde quedaban establecidas fechas concretas para la entrega.
Los plazos fueron venciendo y, de acuerdo con los denunciantes, los equipos no aparecieron. Con el correr de los días los compradores comenzaron a contactarse entre sí y descubrieron que sus situaciones no eran casos aislados.
El caso hasta el momento
- Denunciantes: cerca de 40 personas.
- Perjuicio estimado: entre USD 60.000 y USD 80.000.
- Producto: principalmente teléfonos iPhone.
- Modalidad denunciada: señas, pagos anticipados y transferencias.
- Intervención: reclamos ante la OMIC y denuncias ante la Justicia.
Transferencias realizadas a distintas cuentas
Uno de los puntos que ahora forma parte de los reclamos es el destino del dinero. Damnificados aseguraron que las transferencias no fueron realizadas únicamente a una cuenta vinculada al responsable del comercio, sino también a cuentas pertenecientes a familiares y terceras personas.
Uno de los testimonios difundidos públicamente sostiene que existen comprobantes de transferencias realizadas a nombre de los padres del comerciante y de otras personas que los denunciantes relacionan con el entorno del negocio. La existencia de esas transferencias, por sí sola, no permite establecer qué responsabilidad tuvo cada titular de cuenta, algo que deberá determinar la investigación.
El padre del comerciante se desligó públicamente
En medio de las acusaciones, Jorge de Mendonça, padre de Martín de Mendonça Acevedo, difundió un comunicado en redes sociales en el que sostuvo que su hijo era el único responsable de la actividad comercial desarrollada en el local.
En ese mensaje afirmó que ni él ni el resto de su familia formaban parte del negocio y pidió que los reclamos fueran dirigidos exclusivamente hacia su hijo. Esa postura pública contrasta con el testimonio de damnificados que aseguran haber realizado transferencias a cuentas de familiares, una circunstancia cuyo alcance también deberá ser determinado dentro de la investigación.
Un cartel en la puerta y el local cerrado
Cuando comenzaron a tomar estado público los reclamos, el comercio dejó de atender normalmente. En la puerta apareció un cartel escrito a mano que decía: “Cerrado por corte de luz, por el momento atendemos citas y pedidos online”.
La situación generó todavía más preocupación entre quienes esperaban sus equipos. Posteriormente, damnificados se presentaron en el lugar al advertir movimientos relacionados con el retiro de pertenencias del comercio y fue necesaria la intervención policial.
El reclamo ya pasó del ámbito comercial
Las presentaciones llegaron a la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) y al Ministerio Público Fiscal. Desde la OMIC señalaron públicamente que, por las características y la cantidad de reclamos recibidos, la situación podría exceder un simple incumplimiento comercial y pasar al ámbito penal.
Por el momento no existe una resolución judicial que determine responsabilidades penales. Los hechos denunciados y el recorrido del dinero continúan bajo investigación.
La confianza también quedó en el centro del caso
Lo que más llama la atención es que muchos de los compradores no estaban tratando con un perfil anónimo ni con una cuenta recién creada. Había un local, había trato directo y había confianza. Y justamente por eso varias personas avanzaron con pagos importantes esperando una entrega que, según denunciaron, nunca se concretó.
Una demora puede ocurrir y una fecha de entrega puede modificarse. El problema aparece cuando esas fechas comienzan a cambiar una y otra vez mientras el producto ya fue pagado y continúa sin aparecer.
En operaciones de este valor, conservar comprobantes, conversaciones y cualquier documentación relacionada con la compra puede terminar siendo fundamental para demostrar posteriormente qué se pagó, cuándo se hizo y cuáles eran las condiciones acordadas.
